Cuando empezamos a pensar cómo celebrar nuestros 15 años, lo primero que nos vino a la cabeza fue algo muy sencillo: en los cumpleaños siempre hay una tarta, una vela y un momento para pedir un deseo.
Así nació la idea de este envío. Queríamos que nuestros clientes pudieran vivir ese pequeño ritual con nosotros, aunque fuera a distancia. Por eso les enviamos una tarta en tarro con su vela, acompañada de una invitación muy clara: encenderla, pedir un deseo y celebrar juntos este aniversario.
La caja se diseñó como parte de la experiencia. Al abrirla, aparecía la tarta, la vela y un mensaje de agradecimiento por estos años compartidos. Un gesto pequeño, pero muy simbólico.
Porque si algo tenemos claro después de 15 años, es que los mejores proyectos, igual que las mejores celebraciones, saben mejor cuando se comparten.
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